Multimedia y educación
Si definiéramos la palabra
"multimedia" como la "utilización de diferentes medios para
presentar una información", deberíamos concluir que el término ni es
nuevo, ni es absolutamente desconocido en la escuela. En este sentido,
podríamos afirmar que un maestro o es multimedia o es un mal maestro;
entendámoslo, es básico que un maestro presente la información mediante
diferentes códigos: su voz, sus gestos, escribiendo sus textos en la pizarra,
acudiendo a otros medios y, desde luego, utilizándolos con sentido. En
definitiva, de lo que se trata es de adecuar el proceso comunicativo a las
características de los sujetos que toman parte en dicho proceso. Lo
verdaderamente novedoso de la multimedia es integrar y permitir controlar todas
estas formas de comunicar en un solo medio: el ordenador.
Si bien es cierto que la
multimedia no solucionará todos los problemas educativos, cuyas causas se
encuentran fuera de la escuela, no debemos olvidar que su fuerte potencial
interactivo aporta grandes posibilidades para atender la diversidad de alumnos
y de formas de aprender. Entre otras características positivas, podemos
destacar la existencia de un cierto consenso en aceptar que la multimedia puede
aumentar la motivación de los alumnos, aunque sin asegurarla; presentar la información
utilizando varios canales, tal y como se produce en la realidad actual, aumenta
la efectividad del proceso enseñanza-aprendizaje.
No se trata únicamente de
utilizar programas multimedia para que los alumnos aprendan del ordenador: sin
negar el interés de este uso, también es posible aprender de forma colaborativa
diseñando actividades utilizando el ordenador. El uso de recursos multimedia
puede convertirse en una poderosa herramienta para lograr en los alumnos el
pensamiento crítico o para desarrollar actividades de resolución de problemas o
estudio de casos. Los alumnos pueden utilizar el material multimedia para
organizar sus ideas, relacionarlas, confrontar hipótesis, especialmente con los
productos hipermedia. Por su flexibilidad, permiten un aprendizaje autoguiado,
autoiniciado, donde van construyendo su conocimiento, individual o
colectivamente.
El uso de multimedia permite
trabajar estrategias de aprendizaje y abrir la escuela a otras culturas,
ampliando sus relaciones con el entorno. También los procedimientos se trabajan
de una forma natural con multimedia, y, lo que puede resultar sorprendente,
algunas actitudes. Con todo ello queremos indicar que el trabajo con multimedia
en la educación permite un tratamiento integral de la persona; no es un recurso
más complicado que otros y nos atreveríamos a decir que es más sugerente. Desde
luego, no debemos pensar en una consecución automática de los beneficios
educativos: la multimedia, entendida como un recurso educativo, plantea sus propias
exigencias, tanto en lo que respecta a la formación del profesorado como en el
enfoque del proceso de enseñanza-aprendizaje, e incluso al propio diseño de las
salas. Por ejemplo, si pretendemos aprovechar la multimedia es recomendable
reestructurar el espacio de modo que permita un trabajo en grupo, o disponer
entornos de aprendizaje adecuados tanto para tareas de larga duración como para
consultas concretas.
La propia novedad de este recurso
permite inventar nuevas formas de comunicarse. Los profesores y maestros no se
acercan a un medio cerrado y, en consecuencia, su aportación en la creación de
un lenguaje nuevo, distinto de la suma de los medios que lo componen, puede ser
decisiva.

